Jú se alimenta de diversas fuentes, e indaga con cercanos colaboradores: en el hombre urbano, la fiesta, el performance, la memoria colectiva, en jú, acuerda, canjea, interviene. Jú es una casa contaminada de arte urbano, de mutaciones, de cuerpos en movimiento, de vehículos performáticos, es también una residencia para exploradores, y es un tránsito ontogénico, también el lugar de los presentimientos y las intuiciones.